Llevo años explorando el rol desde ambos lados de la mesa, tanto como jugador como Game Master, viviendo y creando aventuras con la misma intensidad y pasión. Esta experiencia me ha permitido desarrollar un estilo polifacético y adaptable, capaz de moverme con soltura entre mundos ya establecidos o de construir universos completamente nuevos desde cero, siempre de la mano de los jugadores.
En mis partidas busco profundidad, implicación y coherencia narrativa. Me gusta crear historias vivas, donde las decisiones tengan peso real y las acciones de los personajes dejen huella en el mundo. Creo firmemente que el verdadero potencial de los juegos de rol surge cuando cada jugador se compromete con su personaje, lo comprende, lo interpreta y lo hace evolucionar sesión tras sesión.
Solo entonces la historia deja de ser un simple juego para convertirse en una experiencia compartida, intensa y memorable, llena de momentos épicos, giros inesperados, drama, humor y emoción. Mi objetivo es que cada partida deje ganas de más y que cada personaje tenga su momento para brillar.
Me encanta sumergirme en todo tipo de mundos y adaptar cada partida al estilo que más te apetezca: desde algo fiel al manual hasta una experiencia más libre, creativa y cinematográfica. Como máster, prefiero priorizar la buena narrativa, las historias interesantes y la toma de decisiones por encima de las cifras o las normas escritas. Para mí, lo importante es que la partida fluya, tenga sentido y sea divertida.
Podemos crear nuestras propias reglas, modificar las existentes o ajustar la intensidad de la sesión para que encaje perfectamente con lo que buscas. Aquí no se trata de jugar “correctamente”, sino de vivir una buena historia juntos.
¿Eres nuevo jugando a rol? Sin problema. Las reglas se adaptan a ti, no al revés. Mi objetivo es que entres en el mundo desde el primer minuto, te sientas cómodo y disfrutes la experiencia sin presión.
En mis sesiones siempre pido:
1. Respeto mutuo en todo momento
Entre jugadores y hacia el GM. La mesa debe ser un espacio seguro, cómodo y agradable para todos, donde se respeten tanto las personas como sus límites.
2. Priorizar la diversión y la coherencia
Jugamos para divertirnos, pero también para mantener la inmersión. Las decisiones deben buscar el disfrute del grupo sin romper la lógica interna del mundo ni la historia compartida.
3. Consentimiento en el contenido sensible
Cualquier rol subido de tono, escena incómoda o temática delicada debe contar con el consentimiento de todos los implicados. Si algo no apetece jugarse, se omite sin dar explicaciones.
4. El rol por encima del manual cuando tenga sentido
No soy partidario de una aplicación rígida de las reglas. Si lo que quieres hacer es lógico, coherente y posible dentro del mundo, siempre habrá espacio para intentarlo, aunque el manual no lo contemple al 100%.
5. Compromiso y comunicación
Valoro la implicación con el personaje, la historia y el grupo. La puntualidad, avisar con tiempo de ausencias y hablar cualquier problema fuera de mesa ayuda a que la experiencia sea mejor para todos.