Partidas de Rol por OneForRol | MesasRoleras
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Soy de Málaga, tengo 40 años, y llevo el rol en la sangre desde que tenía 14. No fue un flechazo pasajero: fue una posesión lenta y deliciosa. Empecé tirando dados y acabé creando mundos, dirigiendo historias y empujando a los jugadores a tomar decisiones difíciles… de esas que se recuerdan años después.

Mi gran hogar creativo es el Mundo de Tinieblas, especialmente Hombre Lobo: El Apocalipsis. Ahí es donde me muevo con colmillos afilados: tragedia, rabia, espiritualidad, corrupción y decisiones morales que no tienen final feliz. Pero no me encierro en una sola jaula: dirijo de todo un poco, siempre adaptándome al tono y al grupo, porque cada mesa merece su propia identidad.

Creo contenido para YouTube, hago directos en Twitch y estoy levantando una comunidad donde el rol no es solo un juego, sino una experiencia narrativa intensa, cinematográfica y viva. Me interesa el rol que deja huella, el que se comenta después de cerrar la sesión, el que hace pensar.

Fuera de la mesa —aunque nunca del todo— me apasionan el cine, las series, el anime y, muy especialmente, los videojuegos, que son mi gran amor creativo. Todo eso se filtra en mi forma de dirigir: ritmo visual, escenas potentes, personajes con peso y mundos que se sienten reales aunque estén rotos.

En resumen: un malagueño con décadas de dados a la espalda, obsesionado con contar buenas historias, crear atmósferas memorables y compartir esta pasión con cualquiera que quiera sentarse a la mesa… y atreverse a mirar a la oscuridad de frente.

Mi estilo de juego se adapta al mundo que pisamos… pero nunca es improvisado al azar.
En Mundo de Tinieblas dirijo con un enfoque dramático y serio: las decisiones pesan, las consecuencias existen y el tono importa. No es un parque de atracciones; es un escenario trágico donde los personajes se enfrentan a lo que son y a lo que están dispuestos a sacrificar. Espero que los jugadores entren en ese pacto narrativo y respeten el tono, porque ahí es donde la experiencia realmente cobra fuerza.

En otros sistemas, el enfoque puede variar mucho más. Puedo moverme entre lo épico, lo táctico, lo narrativo o incluso lo más ligero, siempre ajustándome al grupo y a lo que busca la mesa. El estilo no se impone porque sí, pero una vez definido, se juega con coherencia. La inmersión es clave.

Mis partidas suelen ser memorables porque les dedico algo que no se puede fingir: pasión. Me implico a fondo y voy más allá de la sesión en sí, creando contenido transmedia —imágenes, documentos, audios, mapas, elementos narrativos externos— para mantener viva la historia entre partidas y reforzar la conexión de los jugadores con el mundo y sus personajes.

Mis influencias vienen sobre todo del cine y los videojuegos, de su ritmo, su puesta en escena y su forma de contar historias visuales y emocionales. A eso se suma una base muy sólida: tengo prácticamente todas las novelas de bolsillo de Mundo de Tinieblas, que han moldeado mi forma de entender ese universo, su tono y su profundidad.

En mesa, busco algo muy concreto: que cada partida se sienta única, intensa y con alma. De esas que no se olvidan cuando se guardan los dados.

En mis mesas hay algo claro desde el primer minuto: el compromiso importa. Las partidas se agendan con antelación y las fechas se respetan. Soy bastante recio con el calendario y rara vez cedo, no por rigidez sin sentido, sino porque valoro el tiempo, la preparación y el esfuerzo que hay detrás de cada sesión. Una historia cuidada necesita constancia para respirar.

Busco educación, implicación narrativa y presencia real en mesa. Jugadores que escuchen, que se interesen por lo que ocurre más allá de su personaje y que entiendan que el rol es una experiencia compartida. Aquí no se viene a “pasar el rato” sin más, sino a construir algo juntos.

El respeto es innegociable: hacia mí como director y, sobre todo, hacia el resto de jugadores. Respeto en el trato, en los turnos, en el tono y en la historia que estamos contando. Cuando eso se cumple, la mesa fluye, la tensión dramática funciona y las partidas alcanzan ese nivel que las hace realmente memorables.

No es un estilo para todo el mundo, y no pretende serlo. Es una mesa pensada para quien valora el rol con seriedad, pasión y compromiso… porque cuando todos reman en la misma dirección, la experiencia se eleva muy por encima de una partida cualquiera.

¡Conectemos!

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