Zack Fair
Buenos Aires (UTC-03:00)
Mi nombre es Zack y llevo más de 15 años inmerso en el mundo de los juegos de rol, tanto en mesa como en entornos virtuales. Desde mis primeras campañas hasta hoy, he explorado innumerables mundos, viviendo aventuras como jugador y, sobre todo, tejiendo historias como Director de Juego.
He dirigido partidas de Dungeons & Dragons y también de otras franquicias emblemáticas como Mundo de Tinieblas, La Llamada de Cthulhu, entre muchas otras.
En la actualidad, dedico varias sesiones por semana a dirigir partidas de rol para grupos de todos los niveles, adaptando las reglas y el tono según la experiencia buscada. Sin embargo, siempre estoy a la caza de una buena mesa donde sentarme como jugador, para descansar y tomar un respiro del trono del narrador.
Como Director de Juego, he recorrido un largo camino que comenzó narrando aventuras fieles a los manuales y terminó por abrirme a la creación de mis propios mundos y relatos. Con el paso de los años y el peso de la experiencia, he forjado un estilo personal que combina la disciplina de la estructura aprendida en mis inicios con la libertad creativa que me otorga mi faceta de escritor, la cual cultivo desde mi juventud.
En mis mesas, los jugadores no se limitan a recorrer escenarios predefinidos, sino que se sumergen en mundos completamente originales, diseñados para ellos, con sus propias culturas, creencias, tensiones políticas y ecosistemas únicos. Cada lugar, cada personaje y cada conflicto está pensado para invitarles a explorar, a cuestionar y a dejar su huella en el mundo.
Mi objetivo es que cada sesión sea más que una simple partida: busco que sea una experiencia inmersiva donde la curiosidad sea recompensada, la emoción marque el ritmo y los jugadores sientan que forman parte de algo irrepetible, escrito en tiempo real por todos los que se sientan a la mesa.
En lo referente al reglamento, parto siempre de los manuales oficiales como base sólida, pues aportan estructura y coherencia al juego. Sin embargo, considero que la diversión y la fluidez de la partida están por encima de una aplicación rígida de las reglas. Si una mecánica ralentiza la narración o genera frustración, no tengo reparo en adaptarla o modificarla para ajustarla a las necesidades del momento, siempre velando por mantener el equilibrio del desafío y la coherencia del mundo.
En mi mesa, el reglamento es una herramienta para facilitar la historia, no una barrera que la limite. La prioridad es que cada jugador, sin importar su nivel de experiencia, pueda sentirse cómodo, incluido y partícipe de la aventura.
Del mismo modo, creo firmemente que el respeto mutuo entre todos los miembros de la mesa es tan importante como cualquier tirada de dados. Las mejores historias surgen cuando hay un ambiente de confianza, donde cada voz es escuchada y valorada. Promuevo una cultura de colaboración, en la que tanto jugadores como director se apoyan para crear juntos algo memorable, entendiendo que la mesa es un espacio seguro para la creatividad y la diversión de todos.