Empecé a dirigir con 18 años a inicios de la pandemia, y desde entonces no he parado. No existe una semana que no tenga al menos una sesión de rol. Me convertí en un master comprometido desde el inicio, de hecho, es lo que más disfruto, por ello siempre me ofrecía para dirigir las partidas de mis amigos. Con ellos formé una comunidad fiel que ama mi dirección como yo amo su estilo de juego.
Ahora quiero dar un paso más. Deseo dar el salto a cobrar por las partidas que dirijo, considero que pongo mucho empeño y trabajo a dirigir estas partidas y que mi experiencia me avala para ser considerado profesional.
Soy un director dramático, no significa que no sepa armar un buen combate, pero disfruto de la construcción de escenas y el uso de la historia de los personajes para crear una cohesión entre lo que preparo y lo que mis jugadores traen a la mesa con sus personajes y sus acciones en juego.
Por tal motivo me especializo tanto en sistemas centrados en el combate como en juegos narrativos. Y cuando puedo combino los estilos, dependiendo de la mesa.
Suelo establecer que tipo de estilo quiero para la partida al iniciar y manejarlo según las espectativas del grupo. Puedo dar un estilo dramático a cualquier sistema pesado en reglas si se desea.
Reglas claras desde el inicio, comunicación en todo momento, límites de juego, límites temáticos y herramientas de seguridad.
Me gusta tener jugadores inmersos, no pido que sean actores profesionales, pero sí que se tomen enserio el juego que al final es un compromiso grupal importante como cualquier otro compromiso en la vida.
Respeto en todo momento hacia los jugadores, su estilo de juego y lo que desean experimentar en partida. Si el grupo no está cómodo no se puede continuar. Un juego de rol no es un lugar para discusiones ni altercados, es un espacio de diversión y un pasatiempo.