Blacke Sotce

GAMEMASTER

Blacke Sotce

Que la historia nos encuentre… y que no salgamos siendo los mismos.
Buenos Aires (UTC-03:00)
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Mi historia con el rol no empezó bien.
Mi primer acercamiento fue en la adolescencia, en una mesa donde mi inexperiencia fue motivo de burla. Todos eran adultos, yo no entendía del todo lo que hacía, y la experiencia me asustó lo suficiente como para alejarme durante casi diez años.

Pasó mucho tiempo antes de animarme a volver. Recién en 2019, después de una etapa muy fuerte a nivel personal —una ruptura emocional, el abandono de una carrera y el diagnóstico de una depresión severa— sentí que era momento de retomar el control de algo en mi vida. Y ese “algo” fue el rol.

Entré a un pequeño servidor de Discord y empecé a jugar de a poco. Ese mismo año me animé a dirigir mi primera partida: La Senda del Erudito. Era una mazmorra en un mundo propio que, en ese entonces, no era más que un boceto.

Salió… imperfecta.
Narraba con miedo, los combates estaban desbalanceados y cometí muchos errores. Algunos jugadores se fueron, otros se quedaron. Y entre esos que se quedaron algunos con el tiempo se volviron familia.

Después llegó la pandemia, y con ella un crecimiento enorme. Probé múltiples sistemas: Fate, Call of Cthulhu, Vampire, Werewolf, DnD, Pathfinder, Savage Worlds… y muchos más. Cada uno me enseñó algo distinto: qué me gusta, qué no, qué tipo de historias quiero contar y qué tipo de GM quiero ser.

En ese camino también encontré gente increíble, historias que todavía me acompañan y personajes que incluso llevo tatuados (en mente, alma y cuerpo).

Con el tiempo formamos grupos, campañas y mundos que crecieron conmigo: Corazón de Espinas, Tocados por la Locura, y más adelante A Tale Of..., una campaña que ya lleva más de dos años activa. También exploramos otros universos: Pokémon, Harry Potter, Naruto, módulos oficiales y mundos propios.

Hubo pausas, distancias y cambios. Pero siempre volví.

Porque el rol no fue solo un hobby para mí. Fue mi refugio, mi forma de sanar y reconectar conmigo mismo.

Gracias al rol aprendí cosas que nunca imaginé: desde leer el tarot (que hoy es un emprendimiento personal inclusive) hasta programar Javascript o C++, muchas veces impulsado por la necesidad de mejorar una escena o crear herramientas para mis mesas.

Hoy, todo eso define cómo dirijo:
- Soy un GM emocional.
- Me involucro con los personajes.
- Priorizo la historia y el bienestar de quienes están en la mesa.
- Y sí… a veces soy un poco “máster papá”.

Pero creo profundamente en esto:
"El rol puede crear vínculos reales, incluso a la distancia. Puede sanar, permitiendote abrir puertas que creías cerradas. Y puede contar historias que no solo se juegan, sino que te acompañaran el resto de tu vida."

Sentarse a mi mesa es, ante todo, compartir una historia que se construye entre todos.

Soy un GM que ama lo narrativo por sobre todo. Me importa que los personajes tengan peso, que sus historias importen y que el mundo responda a quiénes son y a lo que hacen. Me tomo muy en serio los trasfondos: no están ahí de adorno, son parte viva de la campaña. Me gusta entrelazar sus historias con el mundo, hacer que todo tenga sentido, que cada decisión deje huella.

 

También intento que el mundo se sienta… real. Vivo.
Los NPCs no están ahí solo para dar información: tienen objetivos, pasado, contradicciones. Pueden caer bien, mal, cambiar, sorprender. Para mí, son tan parte de la historia como los propios jugadores.

El combate no es el centro de mis mesas, pero cuando aparece, importa.
Busco que sea significativo, que tenga consecuencias, que se sienta justo y orgánico dentro de la historia. No es “pelear por pelear”, sino porque algo está en juego.

Mis partidas suelen moverse entre lo íntimo y lo épico. Hay momentos tranquilos para conectar con otros personajes, y otros donde las decisiones pesan de verdad. Me gusta ese equilibrio donde la fantasía convive con lo humano.

También soy alguien que tiende a preparar mucho —a veces incluso de más— porque me gusta construir mundos con detalle. Pero siempre dejo espacio para que los jugadores los rompan, los cambien o los reinventen.

 

En cuanto a influencias, me marcaron mucho historias centradas en personajes y vínculos: La Rueda del TiempoPercy Jackson y las obras de Isabel Allende (especialmente la trilogía del Águila y el Jaguar).
En videojuegos, mundos como The WitcherDragon Age, Mass EffectDishonored o Skyrim me inspiraron a crear universos donde cada rincón cuenta algo.

Y en series y contenido, cosas como Critical Role, Grimm o Bright ayudan a darle forma al tono que busco.

 

En resumen:

si te gusta interpretar, involucrarte emocionalmente y sentir que tu personaje realmente forma parte de un mundo vivo… probablemente te sientas cómodo en mi mesa.

El código de mi mesa

Si llegaste hasta acá, probablemente estés buscando algo más que “tirar dados”.
Y yo también.

Mi mesa es un espacio para contar historias juntos, para equivocarnos, emocionarnos, reírno y, a veces, también sanar un poquito. Por eso, lo más importante no son las reglas del sistema, sino el respeto y el cuidado entre quienes la compartimos.

No necesitas experiencia para jugar conmigo.
Si es tu primera vez, sos más que bienvenido/a. No espero que sepas todo, sinó que tengas ganas de aprender jugando. Yo voy a acompañarte en el proceso, explicarte lo que haga falta y darte el espacio para que encuentres tu forma de jugar e interpretar.

Yo respeto la figura de la Sesión 0, pues es donde armamos nuestro “contrato social” tanto DM-Jugador, como entre todos los presentes en la mesa. Ahí hablamos de expectativas, límites, temas sensibles y qué tipo de historia queremos contar. Para mí, es la base de una buena mesa.

Los límites deben respetarse. Cada persona acarrea su propio trasfondo, su historia, heridas o traumas, y acuñado a estos hay limites que de ser sobrepasados pueden incomodar o doler, o hasta herir. Si alguna persona plantea su limite, este se mantendrá inamovible siempre y cuando se mantenga así, sin discusión. La mesa tiene que ser un lugar seguro para todos.

De la mano de esto último tambien creo que la comunicación es clave. Siempre dejo abiertos los canales para que puedan hablar conmigo con confianza. Si algo incomoda, si surge un conflicto, si aparece un límite que no sabían que tenían o simplemente necesitan charlar, estoy ahí. Prefiero mil veces una conversación a tiempo que alguien pasándola mal en silencio. Este espacio también se construye desde la escucha y el cuidado mutuo.

También espero compromiso, pero desde un lugar humano. No pasa nada si no sabés reglas o si te equivocás, pero espero respeto en forma de atención y cuidado mutuo de este espacio compartido. Estar, escuchar y aportar con reciprocidad es, muchas veces, más importante que jugar perfecto.

Por último me gustaría dejar un punto claro, las aventurás que juegues conmigo no son “mis historias”, son nuestras. Si bien yo pongo el mundo, los conflictos y las oportunidades, ustedes  le dan sentido con cada nuevo paso que dan.

Si buscás una mesa donde puedas crecer, probar y sentirte cómodo, entonces estás en el lugar correcto.

¡Conectemos!

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