GAMEMASTER
DJRAMÓN
Empecé a jugar y a dirigir en 1988, y desde entonces no he dejado de hacerlo. En todos estos años he pasado por muchísimos juegos y sistemas, de todo un poco, aunque con el tiempo he ido descubriendo que mi sitio está en la ciencia ficción más que en la espada y brujería.
Lo que me llevó a la silla del máster fue el gusto por contar historias y ver cómo los demás las hacen suyas. Para mí, lo mejor de una partida no está en las reglas, sino en lo que ocurre entre los personajes: la interpretación, las decisiones, las sorpresas. Por eso nunca me he preocupado por aprenderme los reglamentos al cien por cien; lo que me importa es que la historia sea buena y que todos salgamos de la mesa con ganas de repetir.
Con el paso de los años me he vuelto un máster flexible, tolerante y muy pendiente de mis jugadores. Y me he hecho muy de preparar a mano cada aventura: escribo mis propios módulos y les dedico muchas horas.
Es mi forma de cuidar la mesa y de asegurarme de que siempre haya algo nuevo que descubrir.
Sentarse a mi mesa es disfrutar de una tarde o noche agradable, divertida y cuidada. No busco el combate por el combate ni la partida de tablero: priorizo el roleplay, la interacción entre personajes y una buena historia. Las reglas están al servicio de la narración, así que soy flexible con ellas y prefiero resolver las situaciones con criterio y sentido común antes que parar la partida a consultar el reglamento.
Mis partidas son inmersivas. Escribo mis propios módulos y los preparo a fondo, con tokens, mapas, música y macros, para que cada sesión tenga ambientación y sorpresas reales. Al ser material original, nadie puede haberlo leído antes, y eso mantiene la intriga hasta el final.
Mi género favorito es la ciencia ficción, aunque he dirigido de todo un poco a lo largo de los años. Soy un máster tolerante y atento a los jugadores: me importa que todos se sientan cómodos y que la mesa tenga buen ambiente.
A cambio, pido compromiso: puntualidad, seriedad y ganas de implicarse en cada sesión. Si te gusta interpretar, meterte en la historia y valoras que el máster se haya preparado la aventura con mimo, encajarás muy bien conmigo.
1. Puntualidad. Las sesiones empiezan a la hora acordada. Si vas a llegar tarde o no puedes venir, avísame con antelación. Mi preparación lleva muchas horas y el tiempo de la mesa es de todos.
2. Compromiso y seriedad. Me tomo cada partida muy en serio y espero lo mismo de quien se sienta conmigo. Esto no significa que no haya risas y buen ambiente, sino que cada jugador se implica en su personaje, en la historia y en la sesión.
3. Roleo ante todo. Aquí se interpreta. Las reglas están al servicio de la historia, no al revés. No necesitas conocer el reglamento al detalle: yo tampoco lo domino al cien por cien, y no hace falta. Resolveremos las dudas con criterio y sentido común para no frenar el ritmo.
4. Buen rollo y respeto. Todos estamos aquí para pasarlo bien. No quiero malos rollos, politiqueo, racismo, machismo ni burlas entre jugadores. Quien se salte esta norma no tiene sitio en mi mesa. Si algún tema o escena te incomoda, dímelo y lo ajustamos sin dar explicaciones.
5. Jugar, no buscar fallos. Vengo a jugar y a contar una historia, y espero lo mismo de ti. Si tu forma de jugar consiste en buscar fallos en la partida, aprovechar resquicios del reglamento o discutir cada decisión, esta no es tu mesa. Prefiero que ni te apuntes.
6. Nada de espiar el módulo. Escribo mis propias aventuras para que todos tengáis la sorpresa intacta. Cotillear PDFs, notas, mapas o fichas del máster para adelantarse a la trama rompe la experiencia de toda la mesa y me parece una falta grave de respeto a mi trabajo y a los demás jugadores.
7. Aprecio por el trabajo previo. Cada módulo lleva horas de preparación: tokens, mapas, música, macros. No espero aplausos, pero sí que se valore ese esfuerzo con implicación y ganas de jugar.
8. Flexibilidad por mi parte. A cambio, me comprometo a ser tolerante, a escuchar a los jugadores, a adaptar la partida cuando haga falta y a cuidar de que todos tengan su espacio y su momento de protagonismo.
Al sentarte a mi mesa, aceptas este código. Si te gusta, bienvenido.