Mi historia en este hobby arrancó, como la de muchos, en la universidad. Un amigo me habló de Dungeons & Dragons y nos lanzamos a la aventura sin saber muy bien lo que hacíamos. Eso fue hace ya más de 15 años, y desde entonces no he dejado de jugar ni de dirigir.
Lo que empezó como un juego entre clases se transformó en mi forma creativa favorita de conectar con la gente. Esa mezcla de contar historias, resolver problemas tácticos y compartir risas inesperadas me cautivó por completo. Ahora, todo lo vivido en esas décadas—los éxitos, los fracasos épicos y los momentos hilarantes—es el combustible que uso para crear mesas donde lo más importante es que todos nos sintamos parte de una historia memorable.
Mi estilo busca un equilibrio deliberado. Construyo aventuras serias con intriga y suspenso, donde las decisiones importan y el mundo se siente vivo. Sin embargo, creo que la tensión constante sin alivio es agotadora, por lo que siempre hay espacio para un tono ligero y bromas orgánicas entre el grupo; las risas son el motor social de una buena mesa. Sin risas, siento que la mesa es aburrida.
En el combate, valoro el desafío táctico y uso las reglas como base para que sea justo y significativo, pero no soy un árbitro inflexible: premio la creatividad sobre el manual puro.
Y para mí, el roleo e interacción social no son un 'aparte', son el corazón de la campaña. Son los momentos que dan peso a los combates y sentido a las risas. En resumen, dirijo con las reglas en una mano y la flexibilidad en la otra, siempre apuntando a una experiencia donde lo épico y lo divertido se den la mano.
¡Bienvenidos a la mesa! Para mí, lo más importante es que todos nos sintamos cómodos y disfrutemos creando una historia juntos. Estas son las bases que me ayudan a lograrlo:
1. La Sesión 0 es Sagrada: Siempre hacemos una. Es nuestro espacio para conocernos, establecer el tono de la campaña y, crucialmente, hablar de qué temas queremos evitar en el juego para garantizar que sea un espacio seguro para todos. Tu comodidad es prioridad.
2. El Respeto es la Regla Cero: En mi mesa no hay lugar para discriminación, faltas de respeto o comportamientos que hagan que alguien se sienta excluido. He dirigido para grupos de pensamientos muy diversos y siempre hemos logrado una dinámica genial porque partimos de ese respeto mutuo.
3. Compromiso y Continuidad: Soy un fan de ver las historias hasta el final. Campaña que inicio, campaña que termino. Salvo causas mayores, no cancelo sesiones. Mi historial de campañas completadas habla por sí solo. Las sesiones inician puntual con un mínimo de 3 jugadores (tras una espera corta de cortesía para ver si llegan más), y el grupo ideal es de 5-6 jugadores para dar espacio a que todos brillen.
Mi meta es simple: construir una mesa donde la aventura sea épica, las risas sean frecuentes y todos se sientan valorados.