Griot
GAMEMASTER
Hace poco más de cuatro años, un amigo me propuso leer el manual de D&D y probar aquello que, en aquel momento, nos parecía una afición tan extraña como compleja. Aquella primera partida fue caótica, improvisada y llena de errores, pero también fue el inicio de algo que me atrapó por completo.
Siempre me han gustado las historias. Una buena película, una novela o incluso la anécdota de alguien que recuerda una aventura de juventud. Muchas veces esas historias están adornadas o exageradas, pero aun así revelan algo sobre quien las cuenta. Creo que eso es lo que más me interesa: el factor humano.
Esa misma idea es la que llevo a mis mesas. Disfruto de los grandes acontecimientos, de los rituales prohibidos, de las ciudades que se derrumban y de los misterios imposibles. Pero lo que realmente me interesa es cómo reaccionan las personas ante ellos. Me interesa menos el fin del mundo que la persona que intenta encontrar su lugar en él.
Fuera de la mesa soy alguien que escucha con atención las historias de los demás y que intenta comprender qué hay detrás de ellas. Como DM, creo que eso se refleja en mi forma de narrar: busco que los personajes se sientan humanos, incluso cuando se enfrentan a lo imposible.
Lo extraordinario no está en lo imposible, sino en quien decide enfrentarlo.
El rol nos permite afrontar, desde un lugar seguro, conflictos y decisiones que en la vida real no podríamos o no querríamos vivir. Ahí nace, para mí, la verdadera implicación con una historia.
Mis partidas suelen centrarse en las consecuencias, los sacrificios y los cambios que experimentan los personajes. Me interesan las historias donde las decisiones importan y donde lo vivido deja huella. Suelo dirigir mundos duros e injustos, donde seguir adelante, proteger a los tuyos o mantener tus principios puede ser una victoria en sí misma.
Priorizo el roleplay y la narrativa por encima de la optimización mecánica. Las reglas son importantes, pero prefiero utilizarlas para apoyar una buena idea antes que para impedirla.
El terror es probablemente el género más habitual en mis mesas, aunque también disfruto especialmente de la investigación, el misterio y los sistemas centrados en la narrativa.
Mis influencias son bastante variadas, pero obras como Alien o Los siete samuráis reflejan bien lo que más me atrae de una historia, no por sus monstruos o héroes, sino por las personas que aparecen en ellas: personajes imperfectos que revelan quiénes son cuando las circunstancias los ponen a prueba. Quizá por eso me interesa más la panadera que intenta llevar la cena a su familia durante el fin del mundo que el propio apocalipsis.
Mi mesa se basa en una idea muy simple: todos estamos aquí para construir una buena historia juntos.
Por encima de cualquier otra norma, espero respeto entre todos los participantes. Nadie está por encima de nadie y todas las personas que comparten la mesa merecen ser escuchadas.
También espero implicación tanto con la historia como con el grupo. Los personajes pueden discrepar, equivocarse o tener conflictos, pero deberían tener motivos para participar en la aventura y colaborar con sus compañeros. Para mí, el "mi personaje actuaría así" no es una justificación suficiente si esa decisión perjudica constantemente la experiencia del resto de la mesa.
Del mismo modo, respeto las decisiones de los demás jugadores. Puedes no estar de acuerdo con una elección, sugerir alternativas o debatir dentro del juego, pero las decisiones imperfectas también forman parte de una buena historia.
Fuera de rol prefiero evitar debates sobre política, religión o temas sexuales. No porque considere que sean temas prohibidos, sino porque he comprobado que con demasiada facilidad generan tensiones ajenas a la partida y prefiero que el tiempo compartido se dedique a disfrutar de la experiencia de juego.
Por último, valoro mucho la puntualidad y la comunicación. Todos tenemos imprevistos, pero el tiempo de quienes comparten mesa con nosotros merece respeto. Avisar con antelación cuando sea posible es una muestra de consideración hacia el resto del grupo.