Ser jugador era increible por la posibilidades que ofrece. Pero ser master multiplica la realidad.
Me gusta el lore, intento adaptarme a él en la medida de lo posible, pero me gusta dejar ventanas de creatividad abiertas.
Que respete la mesa y todos los componenetes que la compongan, que sean creativos, que vengan a aportar, y que durante lo que dura la partida sean el personaje y no la persona.