Pivotando entre distintos sistemas hasta encontrar el adecuado. Que mis jugadores sufran las consecuencias de mi aburrimiento.
Mientras más sencillo el sistema, más complicado de rolearlo. La buena vida se trata de lanzar dados y sufrir en medio de los resultados, así que solo toca seguir jugando.
Identificarse adecuadamente, respetar las identidades de los demás, y tomarse en serio la mesa, incluso si su contenido es de humor. Comunicación y respeto son las dos cosas que jamás deben faltar.
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