Empecé a dirigir con catorce años con los amigos del instituto aventuras de Fanhunter y D6. Tras la pandemia ese gusanillo empezó a moderde por dentro, así que después de acercarme a Dungeons & Dragons como jugador, decidí volver tras la pantalla, gracias a redescubrir que lo que más me atraía no era únicamente interpretar a un personaje, sino crear mundos, presentar decisiones y ver cómo una historia cambia gracias a las acciones del grupo.
Mi primera experiencia como Dungeon Master fue dirigiendo una aventura de unas cuatro horas. Aunque a día de hoy, (2026) todavía estoy desarrollando mi experiencia y quitándome el polvo de estos años, me tomo la preparación y la responsabilidad de dirigir una mesa muy en serio. Estudio las reglas de D&D 5e 2024, preparo cada sesión con antelación y busco mejorar a partir de la opinión de los jugadores.
Fuera del rol soy entrenador personal y estudiante de Psicología. Ambas facetas influyen mucho en mi manera de dirigir: estoy acostumbrado a trabajar con personas diferentes, explicar ideas de forma clara, gestionar grupos y procurar que todo el mundo se sienta incluido y tenga su espacio.
También disfruto creando ambientaciones, personajes, conflictos políticos y mundos de fantasía. Para mí, dirigir no consiste en contar mi propia historia mientras los jugadores observan, sino en construir una experiencia conjunta donde sus decisiones tengan consecuencias reales.
No me presento como un veterano que lleva décadas dirigiendo. Soy un DM nuevo, preparado, implicado y con muchas ganas de crear mesas estables en las que tanto los jugadores como yo podamos crecer.
Mi estilo busca un equilibrio entre interpretación, exploración, decisiones narrativas y combate. Me gustan las aventuras en las que los personajes tienen motivos para involucrarse, los PNJ reaccionan a lo que hacen y las decisiones pueden cambiar el desarrollo de la historia.
Intento que mis partidas tengan un tono cinematográfico y épico, pero dejando espacio para el humor, las conversaciones entre personajes y los momentos más humanos. Me atraen especialmente la fantasía clásica, los conflictos políticos, los dilemas morales, los grupos de personajes imperfectos y los mundos que continúan moviéndose aunque los protagonistas no intervengan.
Entre mis principales influencias están Baldur’s Gate 3, Dungeons & Dragons, la fantasía medieval oscura y las historias en las que no siempre existe una respuesta completamente correcta.
No espero que los jugadores conozcan todas las reglas. Me interesa especialmente dirigir para personas principiantes o con poca experiencia, explicando las mecánicas durante la partida sin convertir la sesión en una clase teórica, la idea es que todos vayamos evolucionando sin dejar nadie atrás, ya llegaremos todos los de la mesa a ser experimentados en este arte, pero no olvidemos disfrutar y ser laxos si la situación lo requiere.
En combate me gusta que existan decisiones tácticas y que el entorno importe, pero sin detener constantemente la partida para buscar cada regla. Cuando surge una duda, intento resolverla de forma justa y continuar, revisándola después si es necesario.
No preparo una única solución para cada problema. Los jugadores pueden negociar, investigar, combatir, escapar, engañar o proponer algo que yo no había previsto. Mi función es presentar el mundo y sus consecuencias, no obligar al grupo a seguir un guion cerrado.
Mi mesa se basa en el respeto, la comunicación y la colaboración. Todas las personas que participan tienen derecho a disfrutar, expresarse y disponer de su propio espacio dentro de la partida.
Se espera puntualidad, compromiso con el grupo y aviso previo cuando alguien no pueda asistir. No es necesario interpretar de una forma concreta, hacer voces ni conocer todas las reglas.
Aquí lo importante es participar, escuchar a los demás y contribuir a que la experiencia sea agradable, yo pondré todo de mi parte para eso suceda ;).
No se aceptan insultos personales, acoso, discriminación, intimidación ni comportamientos dirigidos a incomodar deliberadamente a otro jugador. Los conflictos entre personajes pueden formar parte de la historia, pero nunca deben convertirse en conflictos reales entre las personas de la mesa, esto es una línea roja no negociable.
Ningún jugador debe monopolizar constantemente las decisiones, las conversaciones o el tiempo de juego. Intentaré repartir el protagonismo, pero también espero que los jugadores sean capaces de ceder espacio y apoyar las escenas de sus compañeros.
Antes de empezar hablaremos sobre límites, temas sensibles y expectativas. Cualquier persona puede señalar que una escena le resulta incómoda sin necesidad de justificarlo. En ese caso, detendremos, modificaremos o saltaremos la escena.
No incluiré violencia sexual como elemento narrativo explícito ni aceptaré que se utilice contra personajes jugadores. El contenido sexual, cuando exista, quedará fuera de escena. Otros temas especialmente sensibles se acordarán durante la sesión cero.
Las decisiones de los personajes tienen consecuencias, pero mi objetivo no es castigar a los jugadores ni competir contra ellos. El Dungeon Master controla a los adversarios, pero no es el adversario del grupo.
Las reglas son importantes, aunque la coherencia, el ritmo y la diversión compartida también lo son. Cuando exista una duda que pueda detener la sesión, tomaré una decisión provisional y la revisaremos después.
Por último, espero honestidad. Si algo no está funcionando, prefiero que se comunique con respeto. Una buena mesa no es aquella en la que nunca aparece ningún problema, sino aquella en la que los problemas pueden hablarse y resolverse.
Si alguna o varias de estas cosas te molesta o consideras que debería darle un repaso, estoy abierto a poder hablarlo, y buscar llegar a un punto de encuentro desde el respeto, mi idea es ser un buen Master, no un juez ni un verdugo.