Hambre no Humana
El inicio de tu no-vida
Cirilli
Buenos Aires (UTC-03:00)
La ciudad duerme, pero su sangre no descansa. Algo está cambiando en la noche: los mortales ya no saben explicar sus impulsos, los callejones huelen a miedo… y la Sangre se está volviendo extraña.
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Acerca de la aventura
Hambre No Humana
La noche en que todo cambia no trae respuestas, solo un vacío helado y una sed imposible de ignorar. Los personajes despiertan arrancados de sus vidas mortales, arrojados a una existencia que no comprenden y marcada por una necesidad nueva, ajena, profundamente inquietante. La ciudad que conocían sigue ahí, pero ahora se siente distante, hostil, como si perteneciera a otro mundo.
Sin guía ni protección, deberán aprender a moverse entre las sombras mientras la realidad se desmorona a su alrededor. Las relaciones humanas comienzan a resquebrajarse, los errores se pagan con sangre y cada decisión deja una huella en aquello que aún los ata a su antigua humanidad. La política vampírica observa desde la oscuridad: silenciosa, paranoica, siempre dispuesta a aplastar a los débiles antes de que comprendan las reglas del juego.
Hambre No Humana es una historia de iniciación y pérdida, donde el verdadero conflicto no es solo sobrevivir, sino decidir qué están dispuestos a sacrificar para hacerlo. Entre el miedo, el poder recién descubierto y una sed que nunca termina de saciarse, los personajes deberán enfrentarse a la pregunta central de la no-vida vampírica:
¿cuánto de lo que fueron puede sobrevivir a lo que ahora son?
Reglas
Para mí, las reglas en un juego de rol son una base, no una jaula. Me gusta que haya estructura, porque le da coherencia al mundo y permite que todos los jugadores sepan cómo interactuar con él. Pero también entiendo que las reglas están ahí para mejorar la experiencia, no para frenarla.
Cuando dirijo, trato de seguir las mecánicas establecidas para que el juego sea justo y equilibrado. Me gusta que los desafíos tengan sentido y que las habilidades de los personajes realmente importen. Sin embargo, si una regla interfiere con la historia o con la diversión de la mesa, no tengo problema en ajustarla o interpretarla de una manera que tenga más sentido en la narrativa.
Eso sí, aunque permito flexibilidad, no me gusta que las reglas se ignoren sin motivo. Si algo es parte del juego, es porque aporta un desafío o una limitación interesante. Así que si un jugador quiere hacer algo fuera de lo establecido, me gusta que tenga una buena razón y que lo haga con creatividad.
En resumen, respeto las reglas, pero no las sigo ciegamente. Me gusta que el juego fluya de manera lógica, que los sistemas sean justos y que, sobre todo, la historia y la diversión sean lo más importante en la mesa.